La ciudad codiciada – Colonia de Sacramento

Colonia de Sacramento, siglo XVII. Se oye la jarcia del mástil temblar, la artillería naval, con sus cañones de avancarga envueltos en nubes de pólvora quemada, apuntan a galeones y fragatas con banderas enemigas. Españoles y portugueses, cañones cruzados siete veces por un punto en el mapa y un horizonte de agua.
Y los domingos, la campana de la iglesia convocaba a misa, los niños corrían detrás de un gato con un ratón en la boca y familias campesinas pervivían de sus chacras en frugal abundancia.*
Hubo un tiempo en que Colonia de Sacramento fue denominada la llave de los ríos por su privilegiada posición estratégica. Desde ella se podía controlar el ingreso al Uruguay, Paraná y Paraguay. Fundada por el portugués Manuel de Lobos en 1680, este pedazo de tierra fue disputado en temibles batallas navales durante años.

 

*Para los curiosos: lejos de ser un oxímoron, “frugal abundancia” es una expresión que utilizo para referirme a la “abundancia” de la que habla Marshall Sahlins en su obra “Economía de la Edad de Piedra”.

PRINCIPALES TRATADOS QUE INTERVINIERON EN EL DESTINO DE COLONIA DE SACRAMENTO

Tratado de Tordesillas: Fue pactado en España, el 7 de junio de 1494, donde se limitaban los territorios que pertenecían a España y Portugal. A estos últimos les correspondían las tierras hasta la altura de la isla de Santa Catalina, Brasil. Y la banda oriental, si bien estaba deshabitada, es indiscutible que pertenecía a la Corona Española. De igual forma, la extensión que se otorgaba a España era realmente desmesurada de acuerdo a las condiciones de conquista y colonización que esta tenia.

Tratado provisional de Lisboa: 7 de mayo de 1681, ordena la devolución de la Colonia a Portugal “sin que esta pudiera hacer más o mejor población y construcciones que las existentes al momento de la toma”.

Tratado de Utrecht: 6 de febrero de 1715, el Duque de Anjou, Felipe V, renuncia a sus derechos y restituye a Juan V de Portugal la Colonia del Sacramento, reconociéndosele por primera vez la soberanía lusitana sin limitaciones como anteriormente.

Tratado de París: 16 de marzo de 1737, suspendía las hostilidades entre ambas Potencias y ponía fin a la Guerra de los Siete Años. Portugal volvía a posesionarse de la Colonia.

Tratado de Madrid: 13 de enero de 1750, las tierras comprendidas entre el Monte de Castillos Grande hasta el Río Ibicuí, pasaban al dominio portugués y la Colonia volvía a la Corona de España representada por Fernando VI.

Tratado de San Ildefonso: 10 de octubre de 1777, celebrado entre las cortes de Madrid y Lisboa, por el cual la Corona Española poseía la Colonia y su territorio a cambio de otras posesiones que pasaban al dominio portugués.

 

 

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M.M.B.

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