Una vez no es sufieciente – BERLÍN

Caminar por Berlín es, inevitablemente, caminar por la historia.

La de dos filósofos alemanes que crecieron en diferentes estratos sociales y con el tiempo se encontraron escribiendo juntos uno de los tratados políticos más influyentes de la historia. Karl Marx y Friedrich Engels firmaron un manifiesto comunista en el siglo XIX, que sentaría las bases teóricas de la ideología marxista.

O la historia de un beso del 79 inmortalizado en un muro de piedra y de vergüenza. Una alianza comunista entre Brezhev y Honecker con post data: “My God, help me to survive this deadly love”.

También la historia de una cuadriga de cobre donde las diosas de la paz y la victoria se despeinaron. Que tras la batalla de Jena, Napoleón pensó en amansar los corceles y llevarlos a París como trofeo de guerra, menospreciando el orgullo prusiano y el fervor de Ernst von Pfuel que los devolvería a Berlín.

Y por qué no, también la historia de más de 20.000 libros en la lista negra del nacional socialismo, ardiendo frente a la biblioteca de Bebelplatz, avivando llamas exhortados jóvenes universitarios mientras medio mundo presenciaba con incredulidad el despropósito.

Caminar por Berlín es caminar por la historia de un coche fabricado por la R.D.A. a finales de los años 40. Fibra de vidrio, lana y algodón para crear una carrocería que albergaba un motor de dos tiempos y 17 CV, el Trabant. *1

También la historia de un busto egipcio hallado en 1912 en unas excavaciones alemanas en Tell el-Amarna y la de un taimado arqueólogo llamado Ludwing Borchardt. La reina Nefertiti viajó, desde el Cairo hasta el museo Neues de Berlín, pasando con el mentón alto frente a americanos por Wiesbarden y entre cajas oculta por las minas de sal de Merkers del ejército nazi. *2

Pero como ocurre en la mayoría de los viajes, tuve que irme mucho antes de lo que me hubiera gustado. Berlín no es suficiente una sola vez, tiene demasiadas historias que contar.

 

*1 Adquirir un Trabant podía demorarse más de una década en la fatigosa maquinaria burocrática comunista.

*2 El nombre de Nefertiti significa “la belleza ha llegado”.

 

 

¿QUÉ VISITAR EN BERLÍN?

 

  • MURO DE BERLIN

El recorrido del muro esta marcado por una línea doble de adoquines  a lo largo de más de 5 kilómetros en el centro de la ciudad. Desde la East Side Gallery, pasando por Potsdamer Platz y hasta la Bernauer Straße, donde encontrarás la antigua torre de vigilancia de las tropas fronterizas de la RDA. Los grafitis de carácter crítico y pacifista son geniales. Tienes que verlo.

  • PUERTA DE BRANDEBURGO
Es uno de los símbolos más importantes de Berlin. Está coronada con una cuadriga de cobre que representa a la Diosa de la Victoria en un carro tirado por cuatro caballos en dirección a la ciudad. Tras la construcción del Muro de Berlín, la puerta quedó perdida en tierra de nadie, atrapada entre el este y el oeste pasando prácticamente desapercibida durante años. Imperdible.
  • IGLESIA MEMORIAL KAISER WILHELM

Más conocida como Gedächtniskirche (Iglesia Memorial) es un monumento por la paz y la reconciliación. Después de la guerra se retiraron las ruinas conservando la gigantesca torre frontal y se erigió a su lado el Gegenkhalle o “Salón Conmemorativo”, donde se guardan documentos sobre la historia de la iglesia. La edificación que más contrasta es la iglesia de vidrio de color azul y octogonal justo el lado. En mi opinión es una visita obligada que muestra un gran contraste entre la historia y la época actual.

  • MONUMENTO AL HOLOCAUSTO

Monumento a los judíos víctimas del Holocausto. Se trata de un campo inclinado de 19.000 metros cuadrados cubierto por una rejilla cuadriculada en la que están situadas 2711 losas de hormigón de diferentes alturas. Diseñadas para producir una atmósfera incómoda y confusa. El punto de información está bajo el monumento y se accede por unas escaleras. Contiene los nombres de todas la víctimas judías del holocausto conocidas, obtenidos del museo israelí Yad Vashem.

  • DEAD CHICKEN ALLEY

El nombre de este callejón de cultura alternativa viene de un grupo de artistas que se hacían llamar “los Pollos Muertos”. Si te gusta el Street Art, esta es una visita que no puede faltar. Grafitis por doquier y un pequeño museo dedicado a la figura de Anna Frank. Entra en el edificio para ver los pasillos, paredes y techos y toma algo en alguno de los locales de la zona.

  • EL REICHSTAG

Este edificio se encuentra en el barrio del Tiergarten, en el distrito Mitte deBerlín. El arquitecto Norman Foster lo amplió y reconstruyó, convirtiéndolo en un edificio funcional y moderno. La cúpula de cristal, que provocó gran controversia y por la que se puede caminar se ha convertido en uno de los auténticos símbolos de Berlín. Desde 1999 el edificio del Reichstag vuelve a ser sede de la Cámara Baja del Parlamento alemán.

Nota: Es necesario inscribirse AQUÍ con dos días de antelación para visitar el Reichstag.

  • EL AUTOBÚS NUMERO 100

Evidentemente hay autobuses turísticos como el City Circle Sightseeing, que por 22 euros te da una vuelta de dos horas por Berlin con unos auriculares. Pero también hay un autobús urbano de linea, el número 100, que hace un recorrido muy similar por tan solo 2,40 euros. El Bus 100 o Hunderter Bus fue el primero que, tras la reunificación alemana, circuló entre el centro del Berlín occidental (Zoologischer Garten) y el centro del Berlín oriental (Alexanderplatz) y en su ruta pasa por lugares tan emblemáticos como la iglesia memorial del Kaiser Guillermo, la columna de la Victoria, el Reichstag, la Puerta de Brandeburgo, la catedral o la torre de la Televisión.

 

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M.M.B.

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