Dos Habanas, dos realidades – LA HABANA

MARIPOSA, de Nicolás Guillén

Quisiera
hacer un verso que tuviera
ritmo de Primavera;
que fuera
como una fina mariposa rara,
como una mariposa que volara
sobre tu vida, y cándida y ligera
revolara
sobre tu cuerpo cálido de cálida palmera
y al fin su vuelo absurdo reposara
–tal como en una roca azul de la pradera–
sobre la linda rosa de tu cara…
Quisiera
hacer un verso que tuviera
toda la fragancia de la Primavera
y que cual una mariposa rara
revolara
sobre tu vida, sobre tu cuerpo, sobre tu cara.

Tras abandonarnos entre páginas de la generación del 27, entre cientos de libros de segunda mano en el mercadillo de la plaza de armas, seguimos a un perro escuálido y gracioso que nos hace de guía hasta la catedral, saludando por el camino a Céspedes que toma el sol entre palmeras mirando al mar. Justo en la esquina, La Bodeguita del Medio con letras en las paredes y pintada de azul y amarillo, anima el Empedrado con música salsa en directo y clientes que no caben.
Saludamos a la estatua de un dios, en el parque que lleva su nombre y cruzamos Aguacate esquivando escombros de una vivienda que amaneció en ruinas por las lluvias de anoche. Llegamos a una arboleda que se hace parque de esparcimiento coronado en el centro por un José Martí en mármol blanco que señala al pueblo. La esquina caliente nos fascina y tanta alharaca no es más que béisbol en estado puro.
– “Oyeeee chama, ya te dije que Industriales… “.
La encrucijada citadina vive abrazada por el Gran Teatro de Alicia Alonso, la Manzana Gómez y el Hotel Inglaterra, mientras que en los soportales se extienden manos huesudas de limosneros cubanos.
La cúpula del capitolio, omnipresente en toda la Habana Vieja, controla los almendrones de colores que pululan como abejas sacando humo negro de motores antiguos. Más tarde, una tremenda ajiaca y yuca con mojo en un paladar cualquiera.
Descendemos por Padre Varela hasta una larga escollera que maquilla el ocaso de rojo. El Malecón de la Habana, iniciado en 1901, es hoy un muro de 8000 metros de longitud, que separa una tierra de revolucionarios per se, de un mar de aire fresco ansiado por muchos.

*Sobre el INVENTO CUBANO o de cómo es posible vivir cobrando 20 dólares al mes:

“El mercado negro es la institución que ha permitido sobrevivir a los cubanos.”

Un cubano del Vedado.

 

 

 

¿QUÉ VISITAR EN LA HABANA?

 

  • MUSEO DE LA REVOLUCIÓN

La historia de la revolución cubana contada en el que fue el Palacio Presidencial de Batista. ¿Irónico verdad? Mucha información al respecto con inmortales fotografías de hechos que cambiaron el rumbo de la historia.

  • CATEDRAL DE SAN CRISTÓBAL
Es un templo católico, que se encuentra en el corazón de La Habana Vieja, en la zona más antigua de la ciudad, declarada por la UNESCO Patrimonio de la Humanidad. El paseo por la Habana vieja a mi entender es imprescindible. Si te fijas, la entrada que acabas de leer es el relato de un circuito desde la plaza de armas, al lado de la catedral, hasta el Malecón, pasando por los sitios más pintorescos.
  • MALECÓN

Paseo marítimo de La Habana, de 8 kilómetros de largo. Tradicional punto de reunión de enamorados y pescadores. Todo el mundo acude aquí para ver alguna vez la puesta de sol. Precioso. Si estás en la Habana tienes que ir.

  • PLAZA DE LA REVOLUCIÓN

Plaza de 72.000 m2 donde puedes ver un monumento a José Martí y justo enfrente el Ministerio del Interior con un mural del Che Guevara en la fachada y su frase inmortal “Hasta la victoria siempre”. Se reúne el pueblo en marchas multitudinarias de días como el primero de mayo. En ella Fidel Castro ha hablado en varias ocasiones.

  • CAPITOLIO NACIONAL

Cúpula de 91 metros de altura. Actualmente es el Ministerio de Ciencia de Cuba, aunque desde 2010 se encuentra sometido a un proceso de restauración para devolverle sus funciones como sede del Parlamento cubano. Es difícil no verlo. Justo enfrente hay decenas de almendrones para dar una vuelta por la Habana en un clásico. Acuerda antes de salir un circuito por donde pasarás y cierra el precio.

  • CALLEJÓN HAMEL

Se encuentra entre las calles Aramburu y Hospital, en el Barrio de Cayo Hueso. Es un proyecto cultural comunitario. Es como una galería de arte afrocubano al aire libre de Salvador González Escalona. Lo mejor es ir los domingos al mediodía, cuando tocan rumba con tambores. Muy recomendable.

 

 

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M.M.B.

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