En la colonia penitenciaria – USHUAIA

colonia penitenciaria

Muchos desconocen el hecho de que los inicios de la ciudad de Ushuaia se remontan al traslado de 36 presos y 15 guardias en 1902, con el único cometido de construir una colonia penitenciaria, emulando a países de la vieja Europa como Reino Unido y Francia; que transportaban a sus colonias (Australia, Argelia y Nueva Caledonia), prisioneros para beneficiarse de los trabajos forzados y la eventual liberación de posibles colonos permanentes.

Para entonces ocurrió algo parecido a esto:

[…]

“30 de noviembre de 1902, pese a estar a las puertas del verano fueguino, los 36 presos trasladados a la Isla Grande de Tierra del Fuego, chasquean los dientes del frío que arrastra el viento antártico. Sus escuálidos cuerpos tiemblan bajo sus ropas a rayas y sus puños guardan casi inconscientemente las huesudas falanges de sus manos. Los quince guardias que los escoltan se cuestionan para sí sus obligaciones como soldados, mientras que sus rostros reflejan la seriedad más mortuoria del cono sur.
El cometido no es otro que construir un pabellón penitenciario, lejos de las enfermedades causadas por el extremo frío y la humedad de la hostil Isla de los Estados que habitaban hasta entonces.
Los presos tardan poco en darse cuenta que el cambio, lejos de ser favorable, los encadena a un sufrimiento de frío y trabajo extremo hasta el fin de sus vidas. Varios de ellos se arrepienten de haber canjeado su pena de muerte con esta cadena perpetua. Un solo motín basta para dilucidar que, pese a no contar con alambradas, los huidos rinden cuentas con una isla que se cobra vidas en un océano colérico y gélido.
Durante el primer año, forzados por la necesidad imperiosa de abastecerse de rocas, arena y leña para la construcción del presidio, trabajan a destajo antes de que el invierno ensombrezca la isla y sus almas. Los rieles de madera, ubicados tramo a tramo por manos de hombres juzgados, delinean un trayecto bajo vagonetas arrastradas por bueyes.”

[…]

Memorias del paralelo 54 – M.M.B.

 

 

NOTA: El director de la prisión, el Ingeniero Catello Muratgia, pidió permiso para comprar rieles tipo Decauville y otro material para hacer más rápido el movimiento de las rocas de los alrededores del pueblo y leña desde los bosques más alejados.
Hasta la llegada de este material en 1908, se usaron rieles de madera y se lo denominó Xilocarril (Ferrocarril de Madera) y bueyes para arrastrar las vagonetas. (Memoria del Ministerio de Justicia de 1903, pág. 610, menciona la construcción del xilocarril.)
Desde 1908 el ferrocarril ya con los rieles tipo Decauville, se desarrolló rápidamente, la red se extendió sobre las cuestas del Cerro Susana, adentro del valle del Río Pipo y llegó hasta el Cañadón del Toro, hoy Parque Nacional.

 

isla tierra del fuegotierra del fuego

 

Compártelo con tus amigos:

M.M.B.

One Comment

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *