RUINAS JESUÍTICO GUARANÍES – San Igancio de Miní y Loreto

INSTRUCCIONES PARA VISITAR LAS RUINAS JESUÍTCO GUARANÍES

Es muy sencillo. Adéntrate por el camino señalado y elige un muro de piedra cualquiera en el que te sientas cómodo. Acércate a él y pálpalo, siente el calor del sol en la superficie de la roca y el musgo adherido a ella. Sin dejar de tocarlo, observa el trazado urbano en forma de cruz, marcando el centro y el corazón de la plaza. Déjate sorprender y admira una plaza de una hectárea, plana y verde. Rodeada de pilares de piedra y presidida por una puerta en ruinas aun hermosa, donde el perfil es la primitiva piedra derruida y el frontal el meticuloso relieve del arte-sano de antaño.

INSPIRA… y piensa en la longevidad del conjunto. Más de trescientos años han pasado y sigue en pie. Simple roca moldeada por unas manos como las tuyas.
Ahora busca un hueco entre esas rocas, una abertura en el muro por donde pase luz, un desprendimiento donde fijar tu ojo bueno y cerrar el vago.

EXPIRA… y ve a mujeres hilando lana a la vera de una cazuela humeante. Siente el olor de la mandioca, el maíz y los duraznos. Ve a alfareros, carpinteros y herreros. Atisba sacerdotes con su hábito negro, cultivando limones, plantas medicinales y vegetales.

Solo cuando te sientas listo y hayas comprendido la importancia del Tupambaé y de los maestros de oficios; de los chamanes y del cacicazgo; sepárate del muro y busca el más alto cedro, para unir espacio y tiempo mediante la sombra de un árbol que existió en ese mismo lugar y en distinto momento.

 

 

SITUÉMONOS EN LA HISTORIA

Es 1540, el capitán Ignacio López de Loyola funda en Europa la más dinámica y moderna de las órdenes religiosas de su tiempo, la Compañía de Jesús.

Los integrantes de esta compañía se les conoce como jesuitas, responden a una organización férrea y mantienen una obediencia absoluta al Papa.

Una de sus principales actividades son las misiones jesuíticas, con el único cometido de llevar su religión fuera del ámbito europeo. Asombrosamente en 1541 llegan a la india, en 1580 a Japón y, en 1585, al territorio que luego sería la Argentina.

Mientras tanto, en la extensa región alimentada por la cuenca del Paraná y del Uruguay, millares de indígenas viven del cultivo, la caza y la recolección. Pero en el siglo XVI, empiezan a llegar los conquistadores y colonos europeos. Poco tiempo después, sus habitantes originarios son mano de obra de españoles y portugueses que los explotan para sostener económicamente sus colonias.

En 1609, los jesuitas fundan la primera misión guaraní. Se proponen difundir su religión entre los indígenas, “educarlos” y al mismo tiempo, protegerlos de las formas coloniales de explotación.

La estrategia jesuita para propagar el catolicismo es simple. Mantener algunos rasgos de la cultura indígena, aprender su lengua y utilizar el arte como elemento evangelizador.

También promueven una nueva organización del trabajo y se convierten en verdaderas unidades de producción.

VENTAJAS de los indígenas de vivir en una reducción:

  • Huir del hambre
  • Conservar su idioma
  • Ser exonerados del servicio personal al español
  • Progresar en diversos ámbitos culturales tanto los niños como los adultos
  • Organizar su defensa ante tribus vecinas, bandeirantes brasileños o incluso españoles

DESVENTAJAS de los indígenas de vivir en una reducción:

  • El cambio de terreno
  • La pérdida de la libertad como la practicaban hasta entonces
  • Convivir con otras tribus que les resultaban extrañas
  • Sometimiento a un modo de vida al que no estaban acostumbrados
  • Temor a la sujeción política y tributaria

 

Las reducciones no eran idílicos paraísos terrestres poblados por el buen salvaje como soñara Jean Jaques Rousseau, para algunos fueron verdaderos pueblos frontera. A veces, por motivos fútiles o por reprimendas de los religiosos, clanes enteros se revelaban y retomaban el camino de la selva.

En 1984, las misiones jesuítico-guaraníes de San Ignacio Miní, Loreto, Santa Ana y Santa María la Mayor, por una resolución de la UNESCO, se las consideró excepcionales y de valor universal, por su belleza arquitectónica y por ser huella de una historia irrepetible.

 

Compártelo con tus amigos:

M.M.B.

One Comment

  1. OLE, qué arte tienes de convertir piedras en un precioso poema! Me encantan tus entradas. Eres un crack 🙂 Feliz viaje!

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *